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Vitaminas: ¿por qué los niños y niñas las necesitan?

Las vitaminas son unos micronutrientes fundamentales para el crecimiento de los más pequeños. Se denominan así por tratarse de unas sustancias que el organismo precisa en valores mucho más reducidos que las proteínas, las grasas o los hidratos de carbono. Sin embargo, son fundamentales para los procesos básicos de la vida como la transformación de los alimentos en energía, el crecimiento, la reparación de tejidos o la prevención de enfermedades.

Actualmente existen 13 tipos distintos de vitaminas y tienen funciones muy variadas. Entre las más conocidas destacan las vitaminas A, B12, C, D y E, y no hay un solo alimento que proporcione todas ellas. No obstante, pueden actuar de manera conjunta una vez se encuentran dentro del organismo.

Algunas trabajan procesando nutrientes como las proteínas, otras ayudan a producir células en la sangre y otras a absorber el calcio para los huesos, sus funciones pueden ser muy variadas. Por lo que un niño que no reciba la cantidad adecuada de vitaminas puede tener más posibilidades de contraer algún tipo de dolencia o llegar a tener problemas en su crecimiento. Ahí radica su importancia.

La falta de vitaminas puede derivar en enfermedades

Según un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación (FAO), si hay una carencia de vitaminas, las reacciones pueden derivar en varias patologías. El déficit de vitamina A puede causar ceguera y problemas oculares, la vitamina C ayuda a prevenir la aparición de ciertos tipos de cáncer e infecciones, la falta de vitamina D provoca retraso en el crecimiento de los huesos y la carencia de vitamina E puede derivar en problemas cardiovasculares. Estos son algunos ejemplos, pero la lista es más extensa.

De hecho, un estudio llevado a cabo en el 2013 por la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en 10 colegios españoles, demostró que sólo el 17% de los menores presentaba valores adecuados de vitamina D, conocida también como la “vitamina del sol”. Y lo más llamativo, los niños con niveles más bajos de esa vitamina presentaban una tensión arterial y triglicéridos séricos más elevados.

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